Alba

Mi corazón oprimido 
siente junto a la alborada 
el dolor de sus amores 
y el sueño de las distancias. 
La luz de la aurora lleva 
semillero de nostalgias 
y la tristeza sin ojos 
de la médula del alma. 
La gran tumba de la noche 
su negro velo levanta 
para ocultar con el día 
la inmensa cumbre estrellada. 

¡Qué haré yo sobre estos campos 
cogiendo nidos y ramas, 
rodeado de la aurora, 
y llena de noche el alma! 
¡Qué haré si tienes tus ojos 
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas! 
¿Por qué te perdí por siempre 
en aquella tarde clara? 
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.
SI MIS MANOS PUDIEREN DESHOJAR 

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras, 
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas. 
Y yo me sieinto hueco
de pasión y de música. 
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas. 
Yo pronuncio tu nombre, 
en esta noche oscura, 
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas 
y más doliente que la mansa lluvia. 
¿Te querré como entonces
Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras, 
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas. 
Y yo me sieinto hueco
de pasión y de música. 
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas. 
Yo pronuncio tu nombre, 
en esta noche oscura, 
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas 
y más doliente que la mansa lluvia. 
¿Te querré como entonces
alguna vez? ¿Qué culpa
tiene mi corazón? 
Si la niebla se esfuma, 
¿qué otra pasión me espera? 
¿Será tranquila y pura? 
¡¡Si mis dedos pudieran 
deshojar a la luna!! 

ALBA

Il mio cuore oppresso
sente all’alba
il dolore dei suoi amori
e il sogno delle distanze.
La luce dell’aurora reca
tanta nostalgia
e la tristezza senz’occhi
del midollo dell’anima.
La gran coltre della notte
dilata il suo nero velo
per occultare di giorno
l’alta immensità stellata. 
Che farò tra questi campi
prendendo nidi e rami,
avvolto dall’aurora,
colma di notte l’anima!
Che farò, se hai gli occhi
morti nelle luci chiare
e la mia carne non sente
il calore dei tuoi sguardi!
Perché ti persi per sempre
in quella sera chiara?
Oggi il mio petto è abbuiato
come una stella estinta.
POTESSERO LE MANI SFOGLIARE

Pronuncio il tuo nome
nelle notti buie,
quando vanno gli astri
a bere alla luna
e dormono le ramaglie
degli alberi cupi.
Ed io mi sento vuoto
di passione e di musica.
Pazzo orologio che canta
morte ore antiche.
Pronuncio il tuo nome,
in questa notte buia,
e il tuo nome mi suona
più lontano che mai.
Più lontano di tutte le stelle
e più dolente della lenta pioggia.
T’amerò come allora
un’altra volta? Che colpa
ha il mio cuore?
Se la nebbia si dilegua,
qual altra passione m’attende?
Sarà tranquilla e pura?
Se le mie mani potessero
sfogliare la luna!

Garcia Lorca

Da “Spiragli”, anno XXIII, n.1, 2011, pagg. 46-47.